15 diciembre 2008
Santiago Martínez de Hoz, fiel reflejo de la emoción
El propietario vivió una tarde inolvidable de la mano de Life of Victory
Habían pasado apenas unos minutos después de que el sueño de cualquier hombre de carreras se le hiciera realidad. Santiago Martínez de Hoz, turfman de toda la vida, se había dado el gusto de ganar el Gran Premio Carlos Pellegrini (G1).
No sólo lo consiguió con un caballo que quiere y respeta profundamente, sino que fue en yunta con Juan Garat, el socio con el que comparte la misma pasión desde los tiempos de la escuela.
Quizás en ese mundo de recuerdos y novedades que se le cruzaron por la cabeza en un instante mágico haya que buscar el porqué a tanta lágrima. Lo puede confirmar con certeza Isabel, su hija, con la que compartió uno de los días más felices de su vida, indudablemente.
“Estoy muy emocionado. Llegar con dos caballos al Pellegrini es algo impresionante. Cuando uno empieza en esto siempre sueña con ganar esta carrera o el Nacional y realmente es fuera de serie. Eran las siete de la mañana y ya estaba levantado, quería venirme a abrir el hipódromo”, dice.
“Mucho más alegre estoy de que todo esto me ocurrió con Juan -por Garat- como socio. Hace 30 años que nos conocemos, compramos los primeros caballos juntos. Es más, el primero que tuvimos fue Ditch, con el que ganamos el Clásico Ecuador. De ahí en más todos los años adquirimos potrillos en sociedad, nos divertimos y la pasamos bien. Si vienen los triunfos mejor y sino, ya vendrán”.
Santiago es otro de los que no deja elogio por el camino a la hora de hablar de Life of Victory, el culpable de tanta alegría: “Este es un caballo bárbaro. El año pasado lo había corrido muy bien llegando cuarto. Todo el año se destacó, siempre definiendo. Creo que no pueden quedar dudas de su categoría”.
Corriendo dos caballos en una misma carrera, para cualquier propietario debe elegir entre uno u otro. Santiago cuenta cómo vivió el Pellegrini: “Estaba mirando a City Banker. Cuando Lingote de Oro se le puso al lado y se quedó, yo también me quedé. De repente alguien se me puso al lado y gritó que ganaba Life of Victory. Recién ahí lo vi pasar”.
Al igual que Juan Garat, Martínez de Hoz le otorgó crédito a la gestión del jockey Rodrigo Blanco: “Lo corrió extraordinario. Siempre por dentro, perdiendo la menor cantidad de metros posibles. Fue espectacular”.
Sobre City Banker comentó: “Corrió muy bien porque si te fijás habrá entrado a un par de cuerpos del primero. Cuando pisó el derecho ganaba él, pero cuando se le pusieron al lado se quedó. Igual corrió bárbaro. Hizo lo mismo que en el Nacional porque cuando lo pasaron, el siguió”.
Va llegando la hora de la despedida y Martínez de Hoz deja la última frase: “Ahora será tiempo de ver cien veces la carrera, tomar champagne y festejar. Fue un día inolvidable”.